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SALMOS 6:4-5 “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿Quién te alabará?” Escrito por David en una etapa de gran aflicción física y emocional, el salmista siente que Dios está distante, lo que lo lleva a clamar a través de un ruego desesperado, a apelar al amor inquebrantable y leal de Dios, pidiendo que lo salve, no por sus propios méritos, sino por Su infinita misericordia. Así mismo debemos hacerlo nosotros. Pidamos por Su infinita misericordia... apelemos a Su amor inquebrantable. Con cariño, Adry Victoria.
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AuthorAdry Victoria Archives
Julio 2026
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