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¡Sé valiente! El miedo es una emoción dada por Dios que nos ayuda a estar alerta cuando percibimos peligro. Sin embargo, la Biblia nos habla de un temor que nace de la falta de confianza en Dios. Lamentablemente, muchas veces esos temores tienen sus raíces en la crianza, las heridas y las experiencias que nos marcaron o que aún siguen marcándonos. Y cuando el temor gobierna, nos paraliza e impide que sintamos tranquilidad, paz y seguridad. El mensaje de hoy nos recuerda que cuando confiamos en el amor de Dios, el temor pierde su fuerza (1 Juan 4:18). Por eso, cada vez que ese sentimiento de temor quiera alcanzarnos, debemos buscar inmediatamente a Dios en oración, entregándole todo temor y toda angustia; todo sentimiento que no nos edifique, para que sea reemplazado por fe, valentía y confianza. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18 (RVR1960) Con cariño, Adry Victoria
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Leía que a todos nos gustan las cosas nuevas: visitar algún lugar, conocer un restaurante, hacer amigos, estrenar un auto y, dónde me dejas, la delicia de estrenar ropa. Sin embargo, Dios nos enseña una gran verdad: para recibir lo nuevo que el Señor tiene para nosotros, debemos dejar, entregar y soltar lo viejo, especialmente aquellas cosas que dañan nuestra alma. Lo viejo puede representar hábitos que no son buenos, como vivir en el pasado culpándonos, no orar ni leer la Biblia, la pereza, la falta de ejercicio o de descanso, entre muchas otras cosas que solo cada uno de nosotros conoce. Incluso puede tratarse de algo bueno que ya cumplió su propósito. Empecemos hoy pidiendo guía al Señor para identificar más fácilmente aquellas cosas que definitivamente debemos erradicar con sentido de urgencia. Con cariño, Adry Victoria “Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah. Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Y ahora, Señor, ¿Qué esperaré? Mi esperanza está en Ti. Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato.” SALMOS 39:4-8 RVR1960 -Adry Victoria - "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; pero una palabra tuya bastará para sanarme." Mateo 8:8 Cuando hablamos de “Sanar”, no sólo debemos asociarlo a una enfermedad corporal. Sanar el alma, nuestra mente y el corazón, es tan o más importante, que aquella misma que puede cargar nuestro cuerpo. Pidamos de verdad y desde lo más profundo de nuestro ser, que Dios nuestro Señor, creador y salvador, cure totalmente esas heridas que roban lenta y silenciosamente nuestra paz, nuestro buenos pensamientos y sentimientos, e incluso la oportunidad de ver de cerca a nuestro papito Dios. Amigos y apreciados lectores: Cuando nuestro corazón está tan lastimado, hacemos, decimos y sentimos cosas que nos roban grandes bendiciones. ¡Esa es la verdad! Nosotros hemos sido grandes ladrones. Debemos reconocer o entender que “ladrón” no es sólo aquel que se lleva algo que no le pertenece. Con Cariño, -Adry Victoria. |
Adry victoriaEspero que estas reflexiones ayuden a sanar tu corazón como ha sido mi experiencia. Archives
Junio 2026
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